El cultivo ecológico de hortalizas de flor, hoja y tallo

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Las hortalizas de hoja, flor y de tallo siempre están presente en el huerto ecológico. Dentro de las hortalizas de hoja, flor o tallo encontramos a la alcachofa, la achicoria, la endivia, la lechuga, las coles, las nabizas, la espinaca, la acelga, el hinojo, el apio o el espárrago.

Las características generales de estas hortalizas pueden variar mucho de unas a otras. Su clasificación se podría basar en la parte comestible de la hortaliza.

En las hortalizas de flor tenemos a la coliflor, las nabizas o el brócoli, de las que además de su inflorescencia se consumen también sus hojas. La alcachofa se considera una hortaliza de flor, pero en realidad consumimos también sus hojas carnosas, llamadas brácteas, que envuelven el capullo central.

El espárrago está incluido en el grupo de hortalizas de tallo, aunque de éste sólo se utiliza una pequeña parte que termina en un tierno brote foliar, denominado turión. En este mismo grupo se incluyen también el hinojo y el apio, cuya parte comestible está constituida por los peciolos foliares, anchos y carnosos, hasta el punto de que forman en el hinojo un tipo de bulbo. También se incluye en este grupo la acelga de penca ancha, una hortaliza que se cultiva por la nervadura bastante desarrollada de sus grandes hojas. El puerro sería otra hortaliza de tallo que también se suele incluir en el grupo de las hortalizas de falso bulbo.

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Exigencias de cultivo

Las hortalizas de este grupo son bastante adaptables a diferentes condiciones climáticas y soportan muy bien el frío, aunque algunas, como por ejemplo, el hinojo y el apio, ofrecen mayor calidad en los climas templados y cálidos.

Suelo, abono y riego

Estas plantas necesitan un suelo ligero, fresco, donde no se produzcan encharcamientos. Muchas de ellas precisan de un recalce hecho con sustrato blando y grumoso, que no se apelmace con la humedad.

Tanto para las hortalizas de hoja propiamente dichas como para las de tallo, es necesario aplicar una técnica de cultivo que favorezca un rápido y abundante desarrollo de la parte vegetativa, que además deberá tener una consistencia tierna.

La cabeza de la coliflor y las inflorescencias del brécol están constituidas por yemas florales jóvenes. Es necesario mantener viva la fase vegetativa retrasando la producción del peciolo floral que, con la producción de la semilla, marca el final del ciclo biológico.

Las denominadas hortalizas de tallo contienen mucha celulosa y tienden a hacerse bastante fibrosas con el transcurso de ltiempo.

Las hortalizas de hoja no precisan abonos orgánicos recientes, que además debilitan las características organolépticas y favorecen las formas patológicas.

El suministro de abonos potásicos en la segunda fase del ciclo, cuando ya se ha alcanzado un cierto desarrollo vegetativo, beneficia la acumulación de sustancias de reserva en el apio, el hinojo y las acelgas, en el espárrago y en la alcachofa.

Compatibilidad

Las lechugas pueden combinarse con otros cultivos como por ejemplo los espárragos, las zanahorias, los rábanos y los hinojos; en las alcachoferas se cultivan hortalizas de ciclo breve, así por ejemplo, entre las hileras de espárragos pueden plantarse también escarolas.

Rotación

Al precisar mucho nitrógeno, las hortalizas de este grupo se desarrollan mejor si se cultivan después de una cosecha de judías, guisantes u otras plantas fijadoras de nitrógeno.

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