Labores durante el curso del cultivo de hortalizas

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aporcado


El terreno siempre debe prepararse para la siembra o el trasplante de manera que sea idóneo para favorecer el crecimiento correcto de las plantas. Para ello es necesario remover el sustrato  en una profundidad de unos 30 cm de manera que esté aireado, esponjoso, mullido, que se vea que está suelto y tenga la posibilidad de retener mejor la humedad. Conviene también revolver el suelo a fin de obtener una doble ventaja: la capa más agotada del cultivo anterior  y será muy difícil el crecimiento de las herbáceas y de las semillas puesto que tendrán que buscar nutrientes con las raíces a otras profundidades. La labor preparatoria sirve además para enterrar el abono orgánico que vayamos a usar. En casos excepcionales, cuando se quiere hacer una labor de preparación extraordinaria se profundiza a unos 40 a 45 cm y la cava se realiza en dos tiempos por una doble manipulación: la primera capa de 20 cm se separa, después se separa, luego se levanta la siguiente capa, siempre de 20 cm y se une a la anterior. Una de los diferentes tipos de bancales que podemos preparar es el bancal profundo o elevado.

Una de las labores durante el curso del cultivo de las hortalizas es el cavado superficial. Hay hortelanos que prefieren sustituir la labor de preparación del terreno por la escarda con gruesas cavadas. Cuando se intentan cultivar hortalizas caracterizadas por unas raíces que se exploran en profundidad, la escarda es el sistema menos idóneo pues causa mayor fatiga, menor aireación y no se remueven las capas del terreno.

En muchos casos se utilizan motocultores que, aunque no consiguen una labor tan perfecta como manualmente, se reduce el esfuerzo y se puede repetir su uso varias veces para el mismo cuadro de cultivo.

Una vez que finalizamos las labores más profundas se presenta una superficie muy irregular, y es entonces cuando con la ayuda de una azada se rompen los terrones y después con un rastrillo se aplana y regula la superficie de manera que sea fácil preparar los surcos para sembrar, o los hoyos para poner los bulbos, tubérculos, rizomas o en el caso que vayamos a trasplantar, las plántulas.

En el curso del desarrollo del cultivo es necesario efectuar algunas labores sobre el terreno, la más importante podría ser el binado de la superficie con el doble efecto de eliminar hierbas espontáneas no deseadas (escarda) e ir rompiendo la costra que impide la correcta aireación de la tierra.

El apocado o recalce se hace amontonando la tierra sobre el cuello de la planta para favorecer el desarrollo de las raíces que a su vez dan una mayor estabilidad a la planta.  Se realiza en plantas como la ajedrea, alubia, apio, berenjena, cacahuete, cardo, cilantro, col, espárrago, estragón, garbanzo, guisante, haba, hinojo, hisopo, judía verde, lentejas, maíz, mejorana, melisa, ocra, orégano, patata, perifollo, pimiento, puerro, romero, ruibarbo, salvia, tanaceto y tupinambo.

En algunos casos el aporcado se realiza exclusivamente cuando la planta está madura, se intenta protegerla del frío o también se realiza cuando se intenta blanquear ésta para que sea más agradable su consumo. Puede ser también útil para mejorar la estructura del terreno en el caso de que sea poco rico en sustancias orgánicas incorporar una pequeña capa de mantillo de unos 2 ó 3 cm.

En la plantación en surcos ésta se realiza entre hileras y sirve para facilitar la distribución del agua evitando regar la planta directamente sobre el aparato aéreo y así evitamos el riesgo de que aparezcan hongos durante su desarrollo.

En el caso del terreno particularmente ocupado por plantas espontáneas que no queramos, podemos aprovechar la técnica del acolchado o mulch con paja, cortezas, etc. y así minimizamos enormemente su aparición.

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Muchas plantas tienen el tallo flexible y son incapaces de sostenerse bien una vez han llegado a cierto desarrollo, o en el caso de las rastreras no es conveniente que los brotes se arrastren por el suelo, ya que ocupan gran parte de superficie o el  frute se puede resentir al estar apoyado directamente sobre el suelo, y ahí es cuando debemos proporcionar a estas plantas un sostén o tutorado. Normalmente se usan cañas o palos de varias alturas que se clavan cerca de la planta o en el mismo bancal donde crece. Algunas plantas como las alubias y los guisantes crecen alrededor del tutor, otras como el tomate hay que atarlas y sujetarlas primero al tutor a una altura y a medida que vaya creciendo iremos repitiendo la misma operación.  El tutorado se debe realizar de forma que la luz llegue a todas las hojas y que el aire pueda circular libremente. El tutorado se realiza en alubias, berenjenas, calabazas, guisantes, pepinos, pimientos y tomates.

El pinzamiento consiste en cortar el ápice vegetativo del brote con las uñas del pulgar y del índice. Esto se realiza sobre las plantas jóvenes para favorecer el desarrollo de yemas en la axila de las hojas, aunque éstas no estén todavía completamente desarrolladas. Otras veces se espera a que el brote haya formado varias hojas y después se pinza por encima de una de las hojas ya maduras, eliminando un trozo que esté en vías de desarrollo con al menos 3 ó 4 hojas. En este caso la intención del pinzamiento es la de limitar la formación de brotes axilares favoreciendo el crecimiento de un número determinado de hojas en función del espacio que tenga la planta para ocupar. Otras veces el pinzamiento se efectúa sobre una planta adulta al final del ciclo para bloquear el ulterior desarrollo y favorecer la maduración de los frutos. Si el pinzamiento se ha realizado antes de una fase de reposo obligado, por ejemplo, a causa de una situación climática desfavorable (como una sequía o demasiado calor), en la recuperación vegetativa estimulada por el retorno de condiciones de desarrollo idóneas, como pueden ser los riegos abundantes, se comprueba una rápida emisión de brotes que pueden traer una significativa producción tardía. Se puede realizar en berenjenas, calabazas, melones, pepinos, pimientos, sandías o tomates.

Mediante la realización del despunte se le confiere a la planta una forma más apropiada de obtener una producción más abundante y de mejor calidad. En muchas especies (como en el tomate y la berenjena), en la axila de las hojas se forman brotes que desarrollan una nueva rama. Si el número es excesivo, la planta se agota y la producción se ve seriamente comprometida. Lo más conveniente es eliminar los brotes cuando todavía son pequeños, no más largos de 4 ó 5 cm, empujándolo hacia afuera cuidadosamente con el pulgar para romperlo. La operación se repite a menudo según la necesidad de cada planta. No conviene eliminar las yemas demasiado desarrolladas (10 cm o más) ya que favorecería la aparición de podredumbres a causa de la lenta cicatrización de la “herida” provocada por el despunte. Plantas que se despuntan: albahaca, berenjena, boniato, calabaza, judía trepadora, mejorana, melisa, menta, orégano, pepino, romero, salvia, sandía.

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2 respuestas a Labores durante el curso del cultivo de hortalizas

  1. Me parece muy interesante sus articulos, sobre todo que en la actualidad necesitamos mejorar los sistemas de produccion encaminados a una produccion sustentable y amigable con el medio ambiente y a su vez con los seres humanos.

  2. Solicito información sobre los cursos que impartirán este 2016, gracias

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