Macronutrientes, micronutrientes y fertilizantes caseros

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fertilizante casero


Para los que queremos cultivar plantas (hortícolas y ornamentales) de una forma ecológica u orgánica sin usar productos químicos de síntesis que a medio y largo plazo reducen la fertilidad de la tierra, disminuyen el vigor de las plantas y perjudican nuestra salud, hay opciones caseras muy efectivas que están a nuestro alcance. En este caso hablamos de los fertilizantes naturales. Preparar nuestros propios fertilizantes orgánicos puede ser muy sencillo y aportan grandes beneficios a nuestras huertas y jardines.

Para empezar, vamos a ver qué son los macro y micronutrientes y qué elementos básicos podemos usar para hacer un fertilizante casero para conseguir un buen suelo orgánico.

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Fertilizantes orgánicos

Los componentes básicos de un buen fertilizante son el nitrógeno (N), el fósforo (P) y el potasio (K). Los tres son nutrientes vitales para que nuestras plantas crezcan fuertes, desarrollen correctamente las raíces y produzcan frutos o flores de calidad. Son los llamados macronutrientes.

El nitrógeno estimula el crecimiento de las hojas.

El fósforo estimula el crecimiento de las raíces.

El potasio estimula el desarrollo de las flores y de los frutos.

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Micronutrientes

Igual que nosotros que necesitamos vitaminas y minerales, las plantas también necesitan micronutrientes que estimulan y mejoran el desarrollo de las plantas y de sus frutos. En total contamos con unos 13 elementos químicos adicionales que contribuyen en esta función que mejorará la productividad en nuestro huerto o jardín.

Por lo tanto, además de macronutrientes como el nitrógeno, el fósforo y el potasio las plantas requieren de Calcio (Ca), Magnesio (Mg), Azufre (S). Durante la fotosíntesis las plantas usan la luz solar para transformar el agua y el dióxido de carbono en hidrógeno (H), oxígeno (O) y carbono (C), tres nutrientes que no son minerales que las plantas convierten en “comida”. Boro (B), Cobre (Cu), Hierro (Fe), Cloruro (Cl), Manganeso (Mn), Molibdeno (Mo) y Zinc (Zn) son micronutrientes necesarios para las plantas y que éstas obtienen de la tierra a través de sus raíces.

Qué microminerales necesitas incorporar al suelo de tu huerto o jardín dependerá del tipo de suelo. Para que te hagas una idea y puedas aplicar esta información de una forma práctica, ten en cuenta que los suelos que tienen un pH bajo suelen tener carencia de nitrógeno, potasio, fósforo, calcio, magnesio y azufre. Mientras que si el pH es alto generalmente falta boro, cobre, hierro. cloro, manganeso, molibdeno y zinc. Los suelos neutros, con pH entre 6 y 6.5 normalmente contienen cantidades adecuadas de nutrientes (tanto macro como micro).

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Fertilización de las tomateras

Las plantas de tomate o tomateras siempre están presentes en los huertos urbanos y no pueden faltar en ninguna huerta. A estas plantas les encanta el calcio. Es más, necesitan más cantidad de nitrógeno en las primeras etapas para evitar el exceso de desarrollo de las hojas que limitarán la floración y la formación de frutos. En siguientes etapas necesitaremos aportar más fósforo y potasio y muy poco nitrógeno.

A las tomateras también les encanta el magnesio, de hecho, los tomates salen con un sabor más dulce cuando suplementamos con este micromineral.

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Fertilizantes caseros para la huerta y el jardín

Podemos aprovechar y utilizar los residuos domésticos o del propio huerto para preparar fertilizantes. De hecho, existen algunos restos muy comunes del hogar que podemos usar para fertilizar.

Los posos del café pueden ser reutilizados. Mézclalos con la tierra para añadir nitrógeno a ésta. Además no modifican el pH de la tierra. Los posos de café son muy buenos para ciertas plantas en concreto, como las rosas, azaleas y hortensias.

Las cáscaras de huevo contienen un calcio en un 96%. Cuando se usan como fertilizante ayudan a fortalecer la estructura celular de las plantas y además favorecen el transporte de nutrientes en las plantas.

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También se puede aprovechar el agua de las peceras. Especialmente si en la pecera hay plantas, esta agua será rica en nitrógeno y otros nutrientes que pueden mejorar la salud de nuestro huerto o jardín. Así que la próxima vez que cambies el agua de la pecera en lugar de tirarla puedes darla un segundo uso.

Las sales de Epsom contienen dos importantes elementos para ayudar a que las plantas estén en un estado óptimo. Estos elementos son el magnesio, que tiene un papel de vital importancia durante la fotosíntesis y es requerido por la planta para llevar a cabo funciones enzimáticas. Además las semillas también necesitan magnesio para germinar. Y el Azufre, que ayuda a realizar varias funciones, incluyendo la producción de aminoácidos, el crecimiento de las raíces y la formación de clorofila. Además el azufre le da a las plantas de las familias de las crucíferas (coles, brócoli) y de las liliáceas (ajo, cebollas) su sabor característico.

Usa las sales de Epsom para fertilizar cebollas, coles y brócoli para obtener plantas más fuertes y frutos con mejor sabor. Úsalas en tomates, pimientos y rosas para tener plantas más fuertes con mayor floración. Como fertilizante general, las sales de Epsom son excelentes y además un remedio casero muy fácil de usar. Mezcla una cucharada de sales de Epsom en 4 litros de agua y aplica pulverizándolo sobre la parte aérea, como un fertilizante foliar. Aplica una vez cada dos semanas. Además podemos espolvorear una cucharadita de sales directamente alrededor de las plántulas que acabamos de trasplantar del semillero a su sitio definitivo. Repite de nuevo cuando la planta saque su primera flor y cuando eche el primer fruto. Para las plantas en macetas o containers, mezcla una cucharadita de sales de Epsom en dos litros de agua y usa como agua de riego. Repite una vez al mes.

Para las plantas que les gusta el suelo ácido (acidófilas) como por ejemplo las azaleas, el ciclamen, las fresas o los arándanos podemos usar el vinagre como fertilizante para mejorar la biodisponibilidad de los nutrientes. Simplemente mezcla 1 cucharadita por cada dos litros de agua y úsalo como agua de riego cada tres meses.

El té de compost lo puedes hacer llenando un cubo con 2 kilos de compost ya hecho a los que añadirás 6 litros de agua. Tapa parcialmente y mueve el contenido de vez en cuando durante el día. A los tres o cuatro días, cuela la mezcla. Vuelve a colocar la parte sólida en la pila del compost o aplícala directamente sobre la tierra del huerto o jardín. Con el líquido resultante debe ser diluido a proporción de una parte de té de compost por 10 de agua. Aplica esta solución directamente sobre la tierra o también puedes pulverizar la parte foliar de la planta.

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3 respuestas a Macronutrientes, micronutrientes y fertilizantes caseros

  1. Sobre el compos,el proceso es anaerobico o arobico. No entiendo ese termino

  2. Ustedes tienes algún estudio de macro y micro en azucena o nardo

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