Deshidratados

Comprar alimentos deshidratados ecológicos te da el fondo de armario que necesitas en la cocina. Se conservan durante muchísimo tiempo y son nutritivos. ¡Y bio!

De los tomates secos a los dátiles, los deshidratados te dan muchas opciones en la cocina y el día a día. ¿Un picoteo entre horas? ¿Una ensalada original? ¿Un aporte de energía tras el ejercicio? ¡Siempre a punto!

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¿Por qué comprar alimentos deshidratados ecológicos?

El deshidratado de alimentos es uno de los métodos de conservación natural más antiguos que existe.

¿Por qué es interesante?

Al eliminar el agua contenida en el alimento, se evita que los microorganismos crezcan en él y lo estropeen. De este modo alargamos el tiempo de consumo, que pasa de unos días a meses o incluso años.

Con su práctica, además, también creamos formatos alternativos que tienen sus propias características y usos.

Por ejemplo, no te comes de la misma forma, en el mismo momento o en las mismas recetas los higos frescos que los higos secos. Ni los tomates frescos y su versión desecada.

Así que con la deshidratación tenemos más variedad en la alimentación y en la cocina.

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Comprar frutas deshidratadas: aperitivos saludables

Seguramente, las frutas sean los alimentos más representativos del grupo de los deshidratados.

Conoces muy bien las frutas desecadas clásicas. Uvas pasas, ciruelas, orejones, dátiles e higos secos forman parte de nuestra tradición culinaria y se encuentran en muchas recetas clásicas de repostería, así como en bastantes guisos y asados.

A las opciones de siempre se suman ahora otras más novedosas que aportan un toque de sabor diferente en tu paladar. Por ejemplo, la piña desecada, el mango, plátano, papaya, manzana, bayas de goji, arándanos o coco.

Aunque tienen un lugar importante en la cocina, lo más usual es asociarlas a los frutos secos, tanto por concepto como por presentación y uso. Las frutas desecadas suelen comerse para picotear.

¿Es adecuado? Depende.

Por un lado, la deshidratación, que requiere calentar un poco el alimento, lleva a la pérdida de algunos nutrientes, como las vitaminas A, C y del grupo B.

Pero, por otro lado, la fruta deshidratada conserva casi todos los demás nutrientes que nos interesan:

  • Azúcares. Como los frutos secos, son una gran fuente de energía. Por supuesto, hay que tener cuidado con la cantidad y ser conscientes de que los azúcares están mucho más concentrados aquí que en la fruta fresca.
  • Fibra. Ayuda a saciar el apetito, a regular el tránsito intestinal y a mantener bajo control los picos de azúcar en sangre.
  • Micronutrientes. Los minerales de la fruta fresca, como hierro, magnesio, calcio, potasio… se encuentran muy concentrados en la versión deshidratada. También se conservan muchas otras sustancias saludables de los vegetales.

Con esta carta de presentación, es normal que los deportistas coman frutas deshidratadas para poder mantener el ritmo durante el ejercicio y mejorar la recuperación tras él.

Así que, comiendo cantidades razonables y adecuadas, en el contexto de una dieta equilibrada, las frutas deshidratadas ecológicas son una excelente alternativa a los snacks y aperitivos convencionales, que suelen tener mucha sal, aditivos y un gran aporte calórico con pocos nutrientes asociados.

Y tú, ¿cómo vas a usar tus alimentos deshidratados?