Frutos secos ecológicos

Son geniales para picar entre horas, pero se pueden aprovechar en un enorme abanico de opciones. Más allá de los típicos cacahuetes y almendras, la variedad de frutos secos es asombrosa.

¿Eres de gustos clásicos o te llama la atención lo exótico?

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¿Por qué comer frutos secos es importante?

En su composición contienen menos del 50% de agua, de ahí su nombre. Debido a esta deshidratación, sus propiedades nutricionales alcanzan altos niveles de concentración.

¡Justo lo que necesitas!

Repletos de proteínas y grasa saludable (como los ácidos grasos esenciales omega-3), muchos de ellos también tienen buenas dosis de vitaminas y minerales.

¿Por qué todo esto es bueno para el organismo?

Son un aporte en proteína excepcional en especial para las personas que siguen dietas veganas o vegetarianas. Por el mismo motivo, son muy recomendables para deportistas o cualquiera que desempeñe una actividad física exigente continuada, por ejemplo, en el trabajo.

¿No es tu caso y por eso evitas comerlos?

Es posible que alguna vez hayas escuchado que los frutos secos contienen bastante grasa. Es cierto, aunque son grasas «buenas», las llamadas mono y poliinsaturadas.

Así que si te encantan no tienes por qué privarte de ellos. Son numerosos los estudios que concluyen que cantidades diarias de unos 50 gramos de frutos secos no hacen subir de peso.

Recuerda que los frutos secos son saciantes y que la mejor manera de comerlos para aprovechar el hierro que contienen es combinarlos con fruta fresca.

Ten en cuenta que las calorías importan, pero importa mucho más su origen; los frutos secos tienen una riqueza nutricional altísima.

Esto supone que poseen una gran concentración de propiedades. Por tanto, es preferible tomar un puñado de avellanas antes que otro tentempié nutricionalmente más pobre que nos aporte calorías vacías.

Aunque es imposible enumerar una a una todas las razones que existen para comer frutos secos, permítenos hacer un último apunte: los flavonoides estimulan las funciones del cerebro. Por eso, son especialmente recomendables en épocas en las que necesitas mantener tu memoria y tu capacidad de aprendizaje al máximo rendimiento.

¿Nunca habías oído eso de que las nueces son buenas para estudiar?

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Frutos secos saludables, ¡y exquisitos!

Todos lo son de una forma u otra.

No te cortes a la hora de elaborar platos salados con ellos. Los anacardos o las nueces quedan estupendas en las ensaladas. ¡Sorprende a tus comensales!

¿Lo tuyo es innovar? Pues prueba con los pistachos, los coquitos o las pipas de calabaza.

¿Te hace falta un toque de distinción? Usa con habilidad los piñones, las nueces pecanas o las nueces de macadamia.

En caso de que no puedas resistir la tentación de comprar mantequillas o cremas, como la de cacahuete o avellana, procura que contengan un 100 % de fruto seco. ¡Huye de los aditivos!

Y, por supuesto, en cualquier caso, trata siempre de que provengan de la agricultura orgánica.

Los frutos secos ecológicos proceden de cultivos naturales y no han sido tratados con pesticidas basados en químicos sintéticos.

El sabor que se consigue es mucho más intenso. ¿Ya lo has notado? Saborea las avellanas, los anacardos o los cacahuetes, ¡no tienen punto de comparación!

Añádelos al yogur, elabora cremas untables, utilízalos para hacer la base de cheescake y otras tartas, prepara queso o yogur vegetal con almendras, haz tus bebidas vegetales o prepara tu propio muesli casero. Y tantea qué tal les sienta a tus ensaladas la mezcla de distintos frutos secos. ¡Un cóctel de sensaciones!

Y ahora dinos, ¿cuál va a ser tu capricho de hoy?