Cereales ecológicos

Te damos la bienvenida al curioso y sorprendente mundo de los cereales. ¿Cuántos eres capaz de nombrar?

Aportan los carbohidratos que tu cuerpo necesita para convertir en energía. Y, además, vitaminas del grupo B, incluyendo el ácido fólico, minerales, proteínas, fibra. Sanísimos. ¿Ya los conoces todos?

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¿Qué son los cereales?

Un regalo de la tierra, un fruto de la agricultura, un don de la naturaleza.

¿Sabes de dónde proviene la palabra «cereal»?

En realidad, su origen nace de la leyenda. Ceres es el nombre en latín de la diosa romana de la agricultura, las cosechas y la fecundidad de los cultivos. Según la mitología antigua, fue ella quien enseñó a los seres humanos a sembrar, recoger los frutos y elaborar alimentos con ellos.

La raíz de su nombre, ker, significa «crear, crecer». Inspirador, ¿no te parece?

Cuando las antiguas civilizaciones se tornaron sedentarias conocieron el arte de la agricultura. Así fue como el cereal se expandió por el mundo. Cada pueblo se especializó en el cultivo de un tipo de gramínea, dependiendo de sus particulares condiciones orográficas y climatológicas.

Por eso, hoy en día tenemos cientos de especies y variedades disponibles.

Entre tanta diversidad de sabores y culturas, el arroz es el cereal más popular del mundo. Pero no solo eso, sino que además es el alimento más consumido del planeta. La gastronomía oriental tiene mucho que ver con este dato, como imaginarás. Pero en España tenemos un arroz extraordinaro que nada tiene que envidiar al oriental

La avena, el maíz, la cebada, el trigo o el centeno son también cereales clásicos, de los de toda la vida.

Otros están empezando a despuntar ahora. Seguro que te suenan, como el mijo, el sorgo, el bulgur, el kamut… y algunos cuyos nombres pueden dar lugar a confusión fácilmente: la espelta (un tipo de trigo), el trigo sarraceno (que no es trigo), el arroz salvaje (que no es arroz) o la quinoa o quinua (que no es un cereal).

¿Es bueno comer cereales? Sí, sobre todo si son ecológicos e integrales

El concepto de agricultura sostenible implica una recuperación de la tradición cerealística original. Trabaja los campos con la misma verdad de antaño, pero con técnicas y conocimientos actuales.

Consumiendo cereales ecológicos tienes la garantía de que los cultivos que los han visto germinar pertenecen al sistema de producción agrícola sostenible.

No importa de qué lugar del mundo sean. Lo fundamental es la certeza de que los recursos naturales que han intervenido en su siembra, desarrollo y recolección, han sido optimizados con el fin de respetar al entorno, al producto y al agricultor.

Y, dinos, además de responsable, ¿eres celiaco?

La sensibilidad e intolerancia al gluten es una afección que padece aproximadamente el 1 % de la población europea y estadounidense. Sin embargo, hay que tener en cuenta que muchas personas todavía no han sido diagnosticadas.

Con nosotros puedes arrancar dos espigas de un tirón.

Porque cada vez hay más opciones de calidad para quienes necesitan mantener el gluten alejado de su dieta. En el caso de los comercios ecológicos estas son aún más frecuentes, ya que estamos muy concienciados con esta necesidad.

Por otro lado, también contamos con un buen surtido de productos integrales. ¿Son mejores?

Aunque tardan más tiempo en cocinarse, los cereales integrales son muy recomendables por su alto contenido en fibra, que se encuentra en la cáscara del grano. En los cereales integrales, esta cáscara se conserva, no se elimina. Por lo tanto, podemos ingerir más saludable fibra alimentaria.

Por último, recuerda que, además de en grano, también puedes comer cereales en harinas para el pan y la repostería, algunos aceites, y muchas leches vegetales que están elaboradas con ellos.

¿Se te antoja alguno en especial?