Salsas, cremas y aliños

La mayonesa de tus bocadillos, el ketchup de las patatas fritas, la bechamel de la lasaña, la salsa de tomate para… ¡mil y un platos! ¿Y los aliños? Son lo que le dan la vida a las ensaladas y marinados.

Porque, ¿quién quiere una ensalada sin aliñar o una pasta sin vida? ¡Haz que tus platos destaquen con salsas y aderezos llenos de sabor y conciencia ecológica!

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Las salsas están en todas partes, ¡y hay buenos motivos!

Aunque muchas veces se piensa en ellas como un aderezo en el que mojar la comida o darle sazón a ciertos platos, las salsas son mucho más que un complemento.

Algunas son la base de un receta y, sin ellas, la preparación pierde su carácter y su significado.

Piensa, por ejemplo, en las salsas que acompañan a la pasta. Es su sabor el que convierte al plato en lo que es. Por ejemplo, la salsa carbonara o la salsa boloñesa.

Los fondos de muchos estofados y guisos típicos de la gastronomía española son una salsa que marca por completo al resultado. En nuestro caso, suele ser una base de cebolla, ajo, pimiento y tomate, con algún caldo, donde se guisan las carnes, pescados, verduras o legumbres.

¿Hay aliños y salsas saludables?

Durante mucho tiempo se ha demonizado a las salsas y los aliños como supuestos culpables de males como la obesidad o las enfermedades cardiovasculares.

Como suele pasar en el mundo de la nutrición, la culpa suele ser de la dosis. ¿Dudas de que te convenga comer salsas? Para que no te duela, sigue siempre estas recomendaciones:

  • Cuando las prepares, utiliza buenos ingredientes.

Las buenas salsas son las que se elaboran con ingredientes de calidad, frescos y sabrosos que, en principio, no tienen nada de malo. Evita las especias viejas, que han perdido todo su aroma y sabor, y no te excedas con la cantidad de materia grasa.

Cuando los ingredientes son ecológicos, te beneficias de los nutrientes naturales del alimento al mismo tiempo que evitas las sustancias químicas propias de la agricultura convencional (restos de pesticidas, fertilizantes industriales, etc.).

  • Cuando las compres preparadas, asegúrate de que sean ecológicas.

Las salsas precocinadas industriales tienen demasiada sal, conservantes y colorantes artificiales, así como demasiadas calorías.

He ahí gran parte del problema.

Un pesto, una vinagreta o una salsa de tomate no necesitan tanto aditivo.

Para las salsas preparadas ecológicas se utilizan sanos ingredientes orgánicos. No se utilizan aditivos artificiales y lo normal es que tengan una cantidad adecuada de sal y de calorías. El sabor es más natural y auténtico.

  • Sean las que sean, consume con sensatez.

Ya los hagas en casa o los compres preparados, los aliños y las salsas no están reñidos con una dieta sana. Eso sí, debes controlar la cantidad que comes.

No temas servirte salsa o aliñar bien la ensalada, pero asegúrate de que su consumo esté enmarcado en una dieta equilibrada adaptada a tu forma de vida y condición física.