Semillas

Cultiva el placer de comer semillas ecológicas y descubre cuánto pueden hacer por tu salud y por la variedad de tu recetario familiar.

Comprar semillas ecológicas es la mejor manera de gozar de un alimento que ayuda a tu organismo, al medio ambiente y a las comunidades rurales. Del desayuno a la cena, ¡espolvorea semillas!

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Tras comprar semillas ecológicas, ¿cómo usarlas en la cocina?

Es una suerte que hayamos recuperado las semillas en la alimentación, porque hasta hace relativamente poco las habíamos dejado para los aperitivos.

Por ejemplo, las pipas de girasol o las de calabaza.

Semillas de lino, de sésamo, de cáñamo, amapola… ahora hay muchas más opciones y, sobre todo, mucha más conciencia de lo buenas que son para nuestra salud y lo fácil que es incorporarlas a la dieta.

Y lo bueno es que puedes usarlas en recetas saladas y dulces, crudas o cocinadas. Son válidas desde el desayuno a la cena y siempre aportan algo interesante, tanto por sabor como por textura, color y nutrientes.

Unas ideas que puedes probar enteras, trituradas, molidas, crudas o tostadas:

  • Pon unas poquitas en las ensaladas, en batidos, en los yogures o con la fruta
  • Introdúcelas en tus panes, bizcochos y galletas
  • Dale un toque nuevo a tus estofados y guisos
  • Prepara tus propios snacks y aperitivos
  • Experimenta con cocinas exóticas, donde se usan mucho

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¿Hay que triturar las semillas?

La capa externa de las semillas es dura y al masticar no siempre conseguimos atravesarla. Sobre todo cuando se trata de semillas muy pequeñas como lino, sésamo, amaranto o amapola.

Cuando ingerimos las semillas enteras reducimos su potencial nutricional. Nuestro sistema digestivo no es capaz de atravesar su cáscara de celulosa.

Esto impide el aprovechamiento completo de las vitaminas, minerales, fibra, ácidos grasos y aminoácidos que contienen.

Un verdadero desperdicio, pues cuando compras semillas ecológicas estás pensando, sobre todo, en disfrutar de sus propiedades.

Si las comes enteras disfrutarás de parte de su poder saciante y de los beneficios que tienen para el tracto intestinal. Sin embargo, es más conveniente tomarlas molidas para acceder por completo a su nutritivo interior.

¿Cómo puedes conseguirlo?

Aunque puedes comprar semillas ecológicas molidas, te sugerimos que tengas un molinillo para triturarlas a tu gusto en casa.

Muele tus semillas justo antes del cocinado o consumo para evitar su oxidación, que estropea los saludables ácidos grasos que contienen. Una vez trituradas, tan solo tienes que incorporarlas al plato que estés preparando.

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¿Hay que ponerlas en remojo?

Algunas semillas mejoran cuando las dejas en remojo. Es la llamada «activación», que sirve para «despertar» a la semilla cruda y hacer que libere en el agua las sustancias que impiden su germinación.

Estas sustancias pueden dificultarte la absorción de los nutrientes. Por lo tanto, conviene eliminarlas con el remojado.

Para activar las semillas, tan solo tienes que dejarlas en agua limpia en un recipiente de vidrio durante unas 4-8 horas. Después, escurre, seca y consume en un máximo de tres días.

Otras semillas muestran su mayor potencial precisamente con el remojo. Es el caso de las semillas de chía, que en contacto con el agua (o la leche, yogur o cualquier medio húmedo) forman una capa gelatinosa.

Ese gel hace que sean muy saciantes, por lo que te ayudan a comer menos cantidad. También sirve de espesante en salsas y guisos.

Prueba y juega con las semillas ecológicas, mezcla, experimenta, cocina y disfruta de sus sabores y beneficios. ¡Será por alternativas!