Cultivo ecológico del apio nabo

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cultivo apio nabo


El apio nabo o también llamado apio rábano (apium graveolens var rapaceum) es una hortaliza bianual perteneciente a la familia de las umbelíferas que posee gran resistencia al frío.

El apio nabo es una hortaliza muy apreciada especialmente zonas de Europa como Reino Unido, Holanda o Francia, donde se cultiva desde en el siglo XVIII.

Pertenece a la misma familia que el apio, aunque el apio nabo es más resistente a las bajas temperaturas y a plagas y enfermedades, por lo que es una buena opción para [email protected] que están comenzando su huerto ecológico y para quieren facilitarse la vida en el mismo.

La parte comestible del apio rábano es su bulbo, el cual tiene un sabor muy agradable y se puede almacenar durante varias semanas una vez cosechado.

Para sembrar apio nabo lo haremos a finales de invierno en semilleros que mantendremos a una temperatura de unos 18ºC para que las semillas puedan germinar correctamente. Parar preparar los semilleros podemos reutilizar pequeños recipientes que tengamos en casa o bien adquirir bandejas para planteles. Hacemos varios agujeros pequeños en el fondo de los semilleros para que el agua no se estanque dentro y empezamos rellenándolos con una parte de arena, otra de tierra y otra de compost o humus de lombriz. Introducimos la semilla a una profundidad del doble de su tamaño y tapamos ligeramente, sin presionar con fuerza. La tierra del semillero no debe estar muy prensada ni compactada, más bien aireada y esponjosa. Para regar los semilleros lo haremos colocándolos en una bandeja o recipiente con agua y los pondremos ahí durante un rato. El agua será absorbida por los agujeros que hemos hecho en la base de los semilleros. Así evitamos en gran medida que aparezcan hongos.

Cuando las plántulas midan, al menos, unos 10 cm podemos trasplantarlas a su sitio definitivo (ya sea en maceta o en suelo), dejando una distancia de 40 cm2 para cada planta. Aguantarán bien temperaturas entre los 12 y 15 ºC. Si la temperatura fuera inferior a estas cifras se las puede proteger así. Con el apio rábano debemos tener especial cuidado durante este proceso, pues es su momento más delicado.

El apio nabo requiere sol directo y suelos profundos, fértiles y húmedos, de hecho, necesitará que aportemos compost o humus de lombriz dos veces durante su crecimiento. También requieren buenas cantidades de nitrógeno por lo que sería muy beneficioso cultivarlos donde la temporada pasada teníamos leguminosas y fijadoras de nitrógeno. Los podemos asociar bien con tomates, puerros o cebollas.

Retirar las ramas que salen a los lados ayudará a que el bulbo se desarrolle mejor, igualmente necesitará de la realización de aporques para cubrir el bulbo con tierra una vez se va desarrollando.

El acolchado o mulching es una buena práctica que ayudará a proteger el apio rábano de las bajas temperaturas y ayudará a mantener la humedad más fácilmente.

En cuanto a plagas, las babosas y los caracoles pueden ser un peligro, pero las podemos evitar y combatir de forma ecológica con estos consejos.

En unos 6 meses ya podemos empezar a cosechar el apio nabo

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Propiedades nutricionales de apio rábano o apio nabo:

  • Contiene grandes cantidades de potasio, por eso resulta de gran ayuda para combatir la retención de líquidos.
  • También posee buenas cantidades de calcio, fósforo y de vitamina C
  • Combate los virus y las infecciones
  • Posee gran poder depurativo
  • Protege el sistema cardiovascular
  • El apio nabo contiene muy pocas calorías

En la cocina lo podemos preparar igual que hacemos con las patatas: se puede freir, se puede hacer al vapor, en puré, sopas, añadirlo a pucheros y potajes, etc.

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