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Qué es un huerto agroecológico y cómo montarlo

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¿Qué es un huerto agroecológico?

El huerto agroecológico es un sistema agrario que mediante el uso de técnicas conservadoras y mejoradoras del suelo y el ecosistema, consiguen obtener alimentos de máxima calidad nutritiva y sensorial respetando el medio ambiente. En la agricultura ecológica u orgánica no se emplean productos químicos de síntesis, consiguiendo de esta manera agroecosistemas social y ecológicamente sostenibles.

Si deseas montar un huerto agroecológico, este artículo te va a ser de gran utilidad para tener claro qué pasos debes dar para crear tu huerto orgánico o ecológico.

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¿Qué características tiene un huerto agroecológico?

Algunas de las características del huerto agroecológico más destacables son:

  • Producción de hortalizas de altos valores alimenticios y sobre todo sanas. Las plantas que se cultivan bajo este sistema, tienen una mayor cantidad de vitaminas y minerales que las que son producidas con agroquímicos.
  • Las hortalizas del huerto ecológico, por su alto contenido de vitaminas y minerales, fortalecen el organismo de la persona, haciéndola más resistente a enfermedades e infecciones.
  • Se propicia el uso sostenido del suelo evitando su deterioro. El control de plagas y enfermedades de las plantas es biológico. La siembra de determinadas especies funcionan como repelentes contra los insectos.
  • El biohuerto permite conservar la existencia de plantas nativas, el hecho de no hacerlo, puede provocar desequilibrio del medio ambiente y la proliferación de plagas.
  • Al producir sus propios alimentos, ayuda a la economía del hogar.

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Ubicación y organización del huerto orgánico

Es muy importante, en la elección del lugar del huerto, considerar tres aspectos:

  1. Que el lugar sea asoleado
  2. Que esté cerca de la casa y tenga fácil acceso
  3. Que esté cerca de una fuente de agua

Si tiene un suelo muy bueno pero sin las condiciones anteriores, es preferible elegir un suelo no tan bueno pero que tenga esas condiciones. Es mucho más fácil mejorar la calidad del suelo que cambiar las condiciones ambientales.

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Preparación del suelo

La preparación del suelo es quizás uno de los trabajos más importantes cuando montamos una huerta, ya que el desarrollo de los cultivos dependerá en gran medida de esta tarea.

Para comenzar, independientemente del tipo de suelo que posea, es recomendable el agregado de materia orgánica, ya que:

  • Aumenta la capacidad de los suelos arenosos de retener agua.
  • Ablanda los suelos pesados (arcillosos) aumentando su aireación y mejorando el crecimiento de las raíces.
  • Sirve de alimento a los organismos del suelo.
  • Proporciona nutrientes disponibles para las plantas.

TIPOS DE SUELO Y AGUA

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Para el agregado de materia orgánica podremos utilizar:

  1. Abono orgánico o “compost”.
  2. Humus de lombriz.
  3. Estiércol de animales de corral compostado.

Si utilizamos compost o humus de lombriz, se debe agregar a razón de 30 kg por cada 10 m2 de terreno.

En el caso del estiércol, se debe aplicar de 1 a 2 kg/m2, y si el terreno es muy arenoso, podemos aplicar hasta 5 kg/m2 para obtener mejores resultados.

La preparación del suelo se debe realizar, en lo posible, un mes antes de la siembra, en especial si utilizamos estiércol. De lo contrario podemos realizarlo sin tanta anticipación.

Ahora bien, para preparar el suelo debemos seguir los siguientes pasos:

  1. Repartir una capa de 2 a 5 kg de abono orgánico o estiércol por cada m2 de terreno. Mezclar con los primeros 10 cm del suelo.
  2. Con la pala de punta, enterrar 30 cm, levantar y dejar caer la tierra dándola vuelta (debemos realizar esta operación en todo el terreno destinado al huerto). De esta manera mezclaremos la materia orgánica en el suelo y dejaremos el terreno mullido para que las raíces se desarrollen mejor.
  3. Ir sacando piedras grandes.
  4. Cuando haya dado vuelta todo el terreno, pasar el rastrillo para nivelar y romper los terrones.

Una vez preparado el suelo, podemos proceder a preparar los canteros o camas altas, que son las estructuras en las cuales realizaremos la siembra o el trasplante.

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Preparación de las camas altas o bancales

Las camas altas son ideales cuando se disponen de poco terreno, ya que permiten aprovechar bien el espacio.

Para empezar, se marcan franjas de 1 metro de ancho y no más de 15 metros de largo, dejando un pasillo de unos 50 cm entre ellas para permitir la circulación. Si la pendiente lo permite, hay que orientar las franjas de norte a sur.

PREPARAR EL SUELO

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El procedimiento es el siguiente:

bancales

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La cantidad de bancales o camas altas a realizar, dependerá del tamaño del terreno destinado al huerto.

En las camas altas se pueden combinar plantas de diferentes tamaños.

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Siembra

La mayor parte de las hortalizas se multiplican por semilla, por lo cual necesitaremos contar con semillas de buena calidad para nuestro huerto.

Algunos parámetros de calidad a tener en cuenta cuando compramos semillas:

  • Pureza varietal: todas las semillas deben ser de la misma variedad.
  • Pureza física: deben estar limpias, sin partículas extrañas, basuras o malezas.
  • Sanidad: no contaminadas con plagas y enfermedades.
  • Poder germinativo: la mayoría de las semillas debe ser capaz de germinar cuando tengan la temperatura y humedad adecuadas.
  • Vigor: las semillas deben germinar rápidamente y las plantitas deben ser vigorozas.

Estos datos deberían estar presentes en el paquete de las semillas, para asegurarnos que son de buena calidad. La recomendación que te hacemos desde ECOagricultor es que, emplees semillas con certificación ecológica para asegurarte de que son de la mejor calidad.

Hay dos formas de realizar la siembra:

  • Siembra directa: Las semillas se colocan directamente en el terreno definitivo donde crecerán. Este método se usa para hortalizas con semillas grandes que sean resistentes a las variaciones del clima. Ejemplo: zanahoria, cilantro, rábano.
  • Almácigo y trasplante: Se usa este método cuando la semilla es muy pequeña y necesita cuidados especiales para germinar. Ejemplo: lechuga, coliflor, tomate.

Otro aspecto muy importante a considerar, es la profundidad de siembra, la cual irá en función del tamaño de la semilla que estemos sembrando, por ejemplo:

a que profundidad sembrar

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Una vez que ya colocamos las semillas, las tapamos y apisonamos el suelo suavemente con una pala o una azada.

Finalmente hay que regar, preferentemente con una regadera. El terreno debe tener siempre algo de humedad, para lo cual hay que regar seguido pero no excederse. Cuando las plantitas comiencen a salir, se puede regar por surco, por aspersión o por goteo, dependiendo de qué sistema utilicemos.

Por lo general, dependiendo la especie, a los 5 o 10 días las plantitas ya estarán creciendo. Cuando las mismas tengan 3 a 4 hojas, deberemos realizar un raleo, eliminando las plantas que estén de sobra (las más chicas, enfermas, etc.) hasta dejar la distancia definitiva.

 

Trasplante

Si en vez de realizar la siembra de las semillas, colocamos plantas con varios días de crecimiento, entonces estamos hablando de trasplante. Es muy recomendable que las plantas que vamos a colocar en el terreno posean un pan de tierra en sus raíces, ya que de esta manera es menor el estrés post – trasplante, y se favorece una mejor adaptación al nuevo lugar donde se desarrollará hasta la cosecha.

trasplantar

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Inmediatamente después de realizado el trasplante, debemos realizar el riego.

A partir de este momento deberemos realizar ciertas tareas periódicas para mantener en buen estado nuestro huerto:

  1. Riego: es importante agregar sólo el agua necesaria, ni más, ni menos. Esto dependerá de ciertos factores como el clima (si hace calor y está seco hay que regar más seguido), el tipo de suelo (si el suelo es arenoso y suelto hay que regar más seguido pero con poca agua cada vez) y el tipo de cultivo (mientras más profundas sean las raíces del cultivo, necesitará riegos menos frecuentes pero con mucha agua cada vez).

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  1. Control de malezas: cuando en el huerto crecen plantas que no se sembraron y no se quiere tenerlas, debemos arrancarlas, ya que compiten con nuestros cultivos por la luz, nutrientes y agua.

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  1. Aporques: esta práctica consiste en arrimar tierra a la base de la planta con una azada, y por lo general se realiza cuando las plantas ya están crecidas y firmes, con el fin de:
  • Mejorar la aireación del suelo.
  • Mejorar la conservación de la humedad.
  • Ayudar a sostener las plantas, haciéndolas más resistentes al viento y a su propio peso.
  • Disminuir el ataque de enfermedades.

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  1. Control de plagas: debemos controlar aquellos insectos que dañan nuestros cultivos, algunos de los más comunes son:
  • Gusanos o larvas: Algunos gusanos son los hijos de las mariposas y nacen 4 o 5 días después de que ellos han puesto sus huevos por detrás de las hojas.
  • Pulgones: Los pulgones son insectos o pequeños mosquitos de diferentes colores, generalmente son verdes o negros. Estos chupan la savia de las plantas y con sus picaduras hacen que las hojas y brotes tiernos se pongan amarillos, se enrosquen y se sequen.
  • Babosas: Se presentan en abundancia en épocas lluviosas, cuando hay humedad permanente. Son activas durante la noche y se esconden al amanecer en sitios oscuros. Las babosas comen las hojas de la mayoría de las hortalizas.

Cuando no sean numerosos, los podemos eliminar de forma manual, pero cuando se encuentran en mayor cantidad, podemos recurrir a diferentes métodos para su control (trampas, barreras, pulverizaciones con solución jabonosa).

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  1. Control de enfermedades: si encontramos que las plantas se ven amarillas o con otros colores que no son normales, marchitas o caídas, débiles o con frutos podridos, se puede tratar de alguna enfermedad. La mejor manera de prevenirlas es utilizar semillas de buena calidad y variedades resistentes, evitar que el agua se estanque y controlar insectos y malezas, ya que pueden ser vectores de enfermedades.

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Cosecha

Las hortalizas deben ser cosechadas en su punto justo de madurez, ya que nos aseguraremos de que cuenten con el mejor contenido de sustancias nutritivas, además de ser más sabrosas.

Algunos consejos para la cosecha:

  • Cosechar en las horas más frescas del día. En la mañana temprano o en las últimas horas de la tarde, cuando refresca.
  • Todo lo que se va cosechando o recogiendo, colocarlo a la sombra.
  • Coger con cuidado los productos de la cosecha. No se deben golpear, ni apretar, ni romper con las uñas.
  • En el caso de cebolla, ajo, zapallo y papa, se debe cosechar cuando las hojas estén secas. Quiere decir que estas verduras están listas para cosechar.
  • Usar un cuchillo con buen filo, para cortar las verduras de hoja y para separar los frutos de las plantas.
  • Cuando se cosechan hortalizas de raíz (como la remolacha) y de bulbo (como el rábano), aflojar primero el suelo con un rastrillo o pala. Así se evita que se pueda dañar el producto al sacarlo.
  • Dejar un trozo de tallo adherido al fruto (el pedúnculo). En muchos frutos como el melón, zapallo y pimentones se deja un trozo de pedúnculo pegado al fruto para que no entren enfermedades por la herida que se produce en la separación.

Imágenes FAO
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