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Practicando las rotaciones y asociaciones de cultivos en el huerto ecológico

Publicado en Agricultura Ecológica, Blog | 3 Comments »

Los autores que defienden el cultivo ecológico y sostenible, como Claude Aubert del que recogemos sus puntos de vista sobre las rotaciones y asociaciones de cultivos, apuestan por estas prácticas para cultivar sin usar productos químicos ni tratamientos tóxicos en las hortalizas, mantener y aportar nutrientes que favorezcan la fertilidad natural del suelo, y dirigirse hacia el policultivo en lugar de los monocultivos, entre algunos motivos.

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Rotación y alternancia

La rotación es la sucesión de cultivos dentro de una misma parcela. La alternancia es la división de la tierra cultivada en parcelas consagradas cada una a un cultivo diferente de la rotación.

El principio fundamental es muy simple: alternaremos los cultivos que tengan tipos de vegetación, sistemas radiculares y necesidades nutritivas diferentes. Las raíces de las diversas plantas que se sucederán podrán explorar todas las capas de la tierra y usar en proporciones equilibradas todos los elementos que contienen.

En la práctica, nos esforzaremos en respetar las siguientes reglas:

– Haremos que se sucedan plantas con diferentes tipos de vegetación:

  • Hortalizas de hoja verde: acelga, achicoria, ajo, apio, cardo, cebolla, col, diente de león, espinaca, hinojo, lechuga, puerro y valeriana.
  • Hortalizas de raíz y tubérculos: aguaturma, apionabo, chirivía, nabo, patata, rábano, remolacha, salsifí y zanahorias.
  • Hortalizas de fruto: berenjena, calabaza, melón, pepino, pimiento, sandía y tomate.
  • Leguminosas: guisante, haba, judía, lentejas, guisantes y garbanzos.

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– Evitaremos que se sucedan dos plantas de tipo vegetativo diferente pero que pertenecen a la misma familia botánica, por ejemplo:

  • Acelga, espinaca y remolacha (familia de las quenopodiáceas)
  • Apio y zanahoria (familia de las umbelíferas)
  • Achicoria, diente de león, lechuga y salsifí (familia de las compuestas)
  • Patata y tomate (familia de las solanáceas)

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– Se introducirá regularmente, si es posible cada dos años, una leguminosa, que enriquecerá la tierra en nitrógeno, ya sea para el consumo (guisante, haba, judía, lenteja, garbanzo, etc.) o como abono verde (guisante forrajero, trébol, verza, etc.).

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– Haremos alternar los cultivos exigentes, que requieren un abonado orgánico abundante, con cultivos menos exigentes que prefieren una fertilización orgánica moderada.

  • Plantas exigentes, que necesitan un fuerte abono orgánico y soportan materia orgánica parcialmente compuesta, como compost joven e incluso algunas estiércol fresco, son apio, calabaza, col, espárrago, maíz, patata, pepino y puerro.
  • Plantas menos exigentes, que prefieren un abonado orgánico moderado a base de compost muy descompuesto, son acelgas, achicoria, cebolla, diente de león, escarola, espinaca, guisante, judía, lechuga, lenteja, rábano, remolacha, zanahoria y la mayoría de las plantas aromáticas.
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La asociación de cultivos

El asociar las plantas para que se ayuden mutuamente es una práctica conocida desde siempre. La agricultura ecológica se esfuerza en volver a recuperar los conocimientos tradicionales sobre las asociaciones de plantas.

Asociar entre sí las plantas presenta múltiples ventajas:

– La tierra, el espacio y el agua siempre son mejor utilizados en cultivos asociados que en monocultivos, pues algunas plantas crecen en altura, mientras que otras cubren el suelo, algunas tienen raíces que se hunden profundamente, mientras que otras envían sus raíces horizontalmente, las plantas a las que les afecta el sol aprovechan la sombra de las que lo buscan, resumiendo, no se desaprovecha nada, ni la energía solar, ni la tierra, ni el agua.

– Los riesgos de malas cosechas son reducidos al mínimo, ya que si una de las especies de la asociación crece mal por serle desfavorable el año, las otras se desarrollarán mejor y siempre se obtendrá la mejor cosecha posible teniendo en cuenta el clima del año.

– Los ataques de parásitos son casi siempre más débiles en cultivos asociados que en monocultivos.

– Hay menor invasión de hierbas adventicias al quedar el suelo muy rápidamente ocupado en tu totalidad

– En ciertas asociaciones las plantas ejercen una acción benéfica mutua.

– El rendimiento es siempre más elevado en un cultivo asociado: los incrementos del rendimiento son a menudo del orden del 50% y pueden llegar al 100% o incluso superarlo.

Se debe probar e investigar en la propia huerta, ya que, una asociación puede ser muy buena en una región, pero no tener ningún interés en otra.

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Veamos aquí algunas sugerencias de posibles asociaciones. A cada cual le corresponde ensayarlas y descurbrir otras nuevas.

La asociación de gramíneas y leguminosas. La practican los agricultores de todos los países y sus efectos benéficos son reconocidos. Sabemos que las raíces de las leguminosas excretan aminoácidos que pueden ser absorbidos directamente por las raíces de las gramíneas asociadas. Las gramíneas (cereales) y las leguminosas son los dos cultivos más importantes para la alimentación humana, por lo que no es sorprendente que nos encontremos esta asociación por todas parte. Esta asociación tiene más aplicaciones de las que parece a primera vista:

  • La pradera o el vergel-pradera, e incluso ciertos céspedes rústicos, son asociaciones de gramíneas (ray-grass, festuca, fleo, dactilo, etc.) y leguminosas (trébol, lupulina, esparceta, alfalta, veza, etc.)
  • Ciertas mezclas de abonos verdes, entre las que están las mejores, asocian las gramíneas (centeno, avena, ray-grass) y las leguminosas (veza, guisante, haba, trébol)
  • Entre los cultivos hortícolas, el ejemplo más clásico es la asociación de maíz y judías que los indios americanos han practicado durante milenios. El maíz puede ser utilizado como tutor para las judías de enrame, esperando para sembrarlas a que el maíz tenga unos veinte centímetros de altura. Los indios añadían a menudo una tercera planta, la calabaza o zapallo, que ocupa el suelo horizontalmente entre los pies del maíz y las judías, y se beneficia un poco de la sombra. Esta asociación da excelentes resultados.

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La asociación de hortalizas de crecimiento rápido y de crecimiento lento. Es evidente para utilizar la superficie de la mejor forma posible y producir lo mismo con una superficie mucho menor. Veamos algunos ejemplos:

  • Zanahorias con lechugas y rábanos. Es muy clásico sembrar en primavera una mezcla de semillas de zanahoria, rábano y lechuga. Primero se cosechan los rábanos y después las lechugas, dejando el sitio libre para las zanahorias. Otra forma es sembrar en el exterior sobre una parcela de 1.20 de ancho tres hileras de rábanos o de lechugas entre cada dos hileras de zanahorias.
  • Coles y lechugas. Las coles se plantan con su separación normal, a continuación plnatamos una hilera de lechugas entre cada dos hileras de coles y, dentro de las hileras de las coes, una lechuga entre cada dos coles.
  • Zanahorias y nabos. Las sembramos en hileras alternas, los nabos son cosechados antes que las zanahorias hayan alcanzado su pleno desarrollo.

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– Algunos otros ejemplos de asociaciones de cultivos son:

  • Judía de enrame y pepino. Sembraremos en cada parcela dos hileras de judías de enrame, separadas 80 cm, plantaremos una hilera de pepinos entre las dos hileras de judías.
  • Chirivía o salsifí, y escarola o achicoria rizada sembradas en hileras alternas. La chirivía y el salsifí tienen raíces pivotantes, mientras que la escarola y la achicoria rizada tienen un sistema radicular poco profundo.
  • Zanahoria puerro. Esta asociación se considera eficaz para repeler a la vez a la mosca de la zanahoria y la del puerro. Los resultados son poco uniformes: excelentes en algunos huertos, decepcionantes en otros. Con zanahorias tempranas, se sembrarán tres hileras de las mismas distanciadas 40 cm entre sí en una parcela de 1.20 m de anchura, con una hilera de rábanos entre cada dos hileras de zanahorias. Los puerros se plantarán en el lugar de los rábanos cuando éstos últimos hayan sido recolectados. Con las zanahorias de invierno alternaremos, en cada parcela de 1.20 m, dos hileras de zanahorias y dos hileras de puerros.
  • Zanahoria y cebolla. Alternadas, sembraremos tres hileras de cebolla y dos hileras de zanahorias, o a la inversa, distanciando 25 cm en las hileras.
  • Apionabo y coliflor. Plantamos una hilera de coliflores en medio de una parcela de 1.20 de anchura y una hilera de apionabos a cada uno de los lados, a 40cm de la hilera de coliflores.
  • Leguminosas y otras familias. Las leguminosas de huerta, como guisante, haba, judía o lenteja, se asocian bien, no solamente con las gramíneas, sino con la mayoría de las hortalizas. La asociacion de guisantes (o arvejas), judías o habas, con coles o zanahorias en hileras alternas se considera particularmente beneficiosa.
  • Tomate y cebolla. Plantamos en primavera, a finales de febrero o comienzos de marzo, una hilera de cebollas en medio de la parcela de 1.20 m destinada a recibir los tomates, éstos últimos se plantan a su distancia habitual en una hilera a cada lado de la hilera de cebollas, a 35 ó 40 cm de éstas.
  • Espinaca de primavera con puerro o apionabo. Las espinacas se siembrna en líneas distantes 40 cm entre sí. Los puerros o los apionabos se plantan en una hilera entre cada dos hileras de espinacas.
  • Cebolla y fresa. En hileras alternas

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Lógicamente, esta lista no es limitativa sino que pueden realizarse muchas otras combinaciones y asociaciones.

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3 responses to Practicando las rotaciones y asociaciones de cultivos en el huerto ecológico

  1. ayudais mucho con la circulación de toda esta información

  2. Estoy comenzando unnr proyectó de lombricultura y huertos ecológicos

  3. solo una cosa, si se cosecha una leguminosa no sirve para aportar nitrogeno al suelo, la leguminosa absorbe todo el N q fija al suelo, por eso son tan ricas en proteinas.

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